El oso en el Pirineo: ¿héroe o villano?

Publicado el 7 julio 2011
Archivado en Guille Naya | 1 comentario

Las muertes de cabezas de ganado provocadas por el oso en el Pirineo reavivan el debate entre los defensores de la reintroducción de esta especie en nuestros montes y los ganaderos, receptores habituales de los daños producidos por estos ataques.

Un total de ciento veintitrés ovejas fallecieron la noche del pasado domingo en el valle de Benasque. Las primeras informaciones apuntaban a que la estampida que provocó la muerte por asfixia de la mayoría de las ovejas podría haber estado causada por el pánico de estas ante la presencia de un oso. El ganadero afectado, Pepe Costa, es propietario de un rebaño con más de 3.000 cabezas de ganado ovino, y se dirigía hacia la cota 2.000 del valle de Benasque, ejerciendo la trashumancia.

Tras el fin del periodo de hibernación, el oso retoma su actividad y necesita recuperar las reservas perdidas durante su letargo. El aumento de ejemplares de oso en los alrededores del valle de Benasque parece probado, y así lo denunciaba recientemente un ganadero al observar unas huellas correspondientes a un gran plantígrado.

El oso, especie reintroducida en el pirineo, protagonizaba el pasado mes de mayo un episodio que se saldó con una oveja muerta y varias heridas. Este era el primer ataque de la temporada en España, tras el cual se han sucedido algunos más. Así, hace tan sólo unas semanas, uno de estos animales hería gravemente otras siete ovejas en el valle de Bardají, en el corazón de la comarca de Ribagorza.

A ambos lados del pirineo, la convivencia entre el hombre y el oso se remonta a lo largo de milenios. Sin embargo, la caza incontrolada y la destrucción del hábitat natural de estos animales, en pro de carreteras y pistas de esquí en los parajes pirenaicos más intrincados, ha acabado con el más emblemático de la cordillera: el oso pardo. La última hembra de esta especie que habitaba en la zona fue abatida en 2004 por un cazador francés en el Valle de Aspe, el cual fue denunciado pero salió absuelto al alegar defensa propia. El cazador se encontraba persiguiendo jabalíes en la zona, a pesar de que las autoridades le habían advertido de que en los alrededores había una osa con su camada de cachorros. Desde entonces, el oso autóctono no existe ya en los pirineos, los ejemplares protagonistas de este artículo son de origen esloveno y fueron reintroducidos en la vertiente francesa en el año 1996.

A su vez, la postura del sector ganadero es comprensible y preocupante. Las indemnizaciones correspondientes por parte del gobierno deben ser rápidas y eficaces, más si cabe en estos tiempos de crisis económica en los que las prácticas tradicionales parecen encontrarse con una traba tras otra. El debate, año tras año, continúa abierto. Desde Estecieloverde.com creemos que los daños ocasionados por este animal en la ganadería son menores y subsanables, en comparación con el beneficio que supone que el oso, habitante histórico de la cordillera pirenaica, vuelva a establecer sus colonias donde por derecho le corresponden.

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Comentarios

Una respuesta para “El oso en el Pirineo: ¿héroe o villano?”

  1. Fondo Natural on octubre 16th, 2011 9:34

    A pesar de las investigaciones realizadas sobre el terreno por los expertos del Gobierno de Aragón, no se han podido encontrar pruebas ni siquiera indicios de que la muerte de estas ovejas tenga relación con el oso pardo en esta zona.

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